ODIO MI MONITOREO, ¿qué hago?: 5 tips para mezclar en ambientes hostiles

“El mejor monitoreo es aquel al que estás acostumbradx” es, probablemente, una de las frases más dichas en el ambiente del sonido y la producción musical: suele ser una respuesta común ante las inquietudes a la hora de adquirir nuevos monitores y, aunque parcialmente es cierta, no parece ser suficiente para aquellas personas que buscan mejorar sus mezclas y sienten que su sistema no es suficiente.
Si el mejor monitoreo es aquel al que estamos acostumbradxs, ¿por qué casi nadie se queda con el primer par de monitores que compra? ¿Por qué cambiarlos, si con “conocerlos” es suficiente?.
Foto: Montserrat Collado
Los motivos para adquirir un nuevo sistema son muchísimos, pero también son variadas las razones por las cuales muchas veces no podemos simplemente cambiarlos: el presupuesto, las dudas, las limitaciones de espacio y el estilo de vida son apenas algunas de ellas. Entonces, ¿qué podemos hacer cuando el monitoreo no nos satisface?

1 ~ Lo primero: conocer las posibilidades y limitaciones del equipamiento (¡y espacio!)
Si tu monitoreo no te satisface, es importante que no pierdas tiempo lamentándote: es necesario que sigas mezclando para entender en profundidad qué es lo que no te convence de tu sistema y tener esas preferencias en cuenta para cuando puedas cambiarlo.
Por otro lado, aunque las orejas son las que deben tomar la última decisión con respecto a la elección de monitoreo, sirve muchísimo nutrirse de información que explique cómo funciona nuestro equipo. Sin embargo, las especificaciones técnicas adosadas en los manuales de nuestros monitores pueden no ser suficientes.
Según Gary Davis y Ralph Jones, autores de Yamaha Sound Reinforcement Handbook (o Manual del Refuerzo Sonoro de Yamaha), “la realidad es que cada fabricante quiere que su producto se vea lo mejor posible. Por esta razón, las especificaciones suelen enfatizar los puntos buenos y pasar por alto los aspectos débiles(1)
El manual de Yamaha es una pieza clásica de bibliografía que todxs deberíamos tener a mano: de fácil lectura, explica conceptos fundamentales sobre el funcionamiento de cualquier cadena de audio y el recinto con el que interactúa. Incluye una sección completa dedicada a parlantes (sección 13) que, por ejemplo, ayuda a comprender las diferencias entre “full range” y sistemas de varias vías. También presenta un bello apartado a la interpretación de especificaciones técnicas (sección 8) y por qué no siempre coinciden con lo que escuchamos (sección 9).
Sin embargo, no debemos olvidar la importancia del espacio en el que colocamos nuestro sistema de monitoreo. Entender nuestro recinto es igual de importante que entender cómo funciona el equipamiento. Si bien Yamaha explica en detalle los fenónemos acústicos que pueden afectar la reproducción del audio en un recinto, Bobby Owsinski, autor de The mastering engineer’s handbook (Manual de lx técnicx de mastering), ofrece una serie de tips para mejorar rápidamente la relación del sistema con la habitación. 

~ Evitá ubicar los monitores contra una pared: cuanto más lejos puedas ponerlos de la pared, más suave será su respuesta en frecuencia, especialmente debajo de 100 hz.
~ Evitá las esquinas de la habitación: las esquinas refuerzan las frecuencias graves y más aún cuando ubicas los monitores contra la pared. El peor de los casos sucede cuando sólo un monitor está en la esquina, causando un desequilibrio en las frecuencias bajas.
~ Evitá estar más cerca de una pared que de otra: si es así, tendrás diferentes respuestas de frecuencia porque las reflecciones en la pared serán diferentes para los dos lados. Es mejor colocar el sistema en el medio de la habitación, si es posible. 
~ Evitá diferentes tipos de absorción en las paredes: si un lado de la habitación usa material que es suave y absorbente mientras que el otro es duro y reflectivo, tendrás una imagen estéreo desbalanceada porque un lado será más brillante que el otro.

Los tips no son una cura para todos los problemas acústicos y no te ayudarán con el aislamiento (¡eso lleva más dinero!), pero te sorprenderías de cuánto pueden mejorar las cosas con sólo mover el equipamiento en la habitación.

Bobby Owsinski, autor de The mastering engineer’s handbook

2 ~ Usar referencias y analizadores
Si no estás familiarizadx o segurx de la reproducción en la habitación, encontrá un disco que puedas usar cotidianamente como referencia. A veces pueden ser diferentes discos: recuerdo haber usado un disco para frecuencias altas y otro para bajas(2), dice Tony Maserati (Beyoncé, Lady Gaga, Black Eyed Peas). Chris Lord Alge (Muse, Green Day, Joe Cocker) también recomienda “asegurarse de escuchar algo que conocés bien antes de empezar”. “Para mí es diferente porque siempre estoy al frente del mismo par de monitores, pero siempre escucho algo que conozco para no llevarme sorpresas(3), agrega.
El énfasis en este tip proviene de una idea implícita: los discos que “más conocemos” son aquellos que testeamos en una gran variedad de sistemas aún desde antes de convertirnos en técnicxs o productorxs y podemos darnos cuenta de forma muy intuitiva si algo del espectro de frecuencias del sistema es exagerado o no se escucha lo suficiente. Una vez hecho este análisis, podemos tener más idea de qué aspectos debemos tener en cuenta durante nuestra mezcla (por ejemplo, si sentimos que “falta bajo”, podemos checkear si es un asunto de monitoreo, escuchando nuestra referencia antes de ecualizar o subir el volumen de más).

Otra forma de acercar nuestras mezclas a un producto que nos satisfaga es elegir un track de referencia que se asemeje en instrumentación a lo que estamos mezclando o produciendo: el track puede ser agregado al mismo proyecto en nuestra DAW para que esté siempre a mano.
Existen herramientas para utilizar con nuestras referencias que pueden ayudarnos a lograr un audio cercano al deseado, incluso cuando no estamos segurxs de nuestro entorno: por ejemplo, REFERENCE (de Mastering The Mix) permite hacer una comparación por bandas (graves, medios, agudos) entre nuestra mezcla y una referencia que elijamos. Otra forma de hacer esto es utilizar cualquier analizador de espectro como PAZ-Analyzer (de Waves) o los que incluye ProQ (de FabFilter): de esta manera, podemos tener una representación que ayude a comprender cómo es el balance que deseamos, en caso de que perdamos la dirección debido a la incomodidad del monitoreo.

3 ~ Probar en auriculares hogareños
Este consejo es personal: resulta fácil agotarse por el mal humor que genera un monitoreo incómodo y terminar olvidándose de cómo será consumido el audio sobre el que estamos trabajando. En caso de que eso suceda, una buena opción es tomarse un minuto para salir a caminar y escuchar la mezcla o producción en un simple par de auriculares hogareños, preferentemente los menos profesionales que encuentres. La gran mayoría de estos “ear plugs” tienen una respuesta en frecuencia acotada: son malos para reproducir frecuencias bajas, por lo que medios y agudos se verán exacerbados.
Según las curvas isofónicas de Fletcher Munson, lxs humanxs tenemos tendencia a ser más sensibles a ciertas frecuencias medias (ver cuadro). Es por eso que, en un par de auriculares comunes, si los instrumentos compuestos por frecuencias medias y agudas (como voces, tambor, guitarras) se encuentran “fuera de plano”, nos resultarán casi hirientes.
Luego de tomar nota de qué elementos resultan molestos y corregir la mezcla congruentemente con estas apreciaciones, el resultado será probablemente una mezcla más equilibrada.
Una variación muy nombrada de este tip es escuchar tu mezcla en el auto, pero los motivos son diferentes: para muchas personas, el auto es el lugar donde más escuchan música, por lo que resulta intuitivo darse cuenta si algún elemento se encuentra fuera de plano.



4 ~ Pedir opinión ajena
¿Alguna vez creíste estar completamente segurx de que una mezcla estaba terminada y, al mostrársela a alguien, no pudiste parar de encontrarle defectos mientras sonaba?
Este fenómeno es normal: una forma de evitarlo es construir un círculo de colegas de confianza que estén dispuestxs a “roastear” tu mezcla o producción. Acostumbrarse a recibir críticas es un ejercicio que permite escuchar lo propio y anticiparse a qué cosas pueden sugerirnos un colega.
Además de la diferencia de criterios, la crítica vale doble si la persona de confianza que testea el audio utiliza un monitoreo diferente al que usaste para mezclar. De esta manera, podés checkear que tu trabajo se sostenga en una variedad más amplia de sistemas.

5 ~ Paciencia… bastante paciencia
Además del fenómeno de notar defectos de una mezcla al mostrársela a alguien, también existe el de creer que nuestro trabajo es un espanto al haber dejado el proyecto por algunos días y volver a escucharlo con la oreja fresca.
Resolver esto no es un asunto técnico, sino más bien de agenda. Hay dos medidas de prevención a tener en cuenta a la hora de hacerse el tiempo para mezclar a producir: la primera es calcular el descanso como minutos igual de valiosos que los que se pasan al frente de los monitores. Cuando el tiempo es oro (porque escasea o porque se está rentando un estudio) es normal querer exprimir hasta el último segundo que tengamos disponible, pero no tomar distancia del trabajo puede ser contraproducente. 
La segunda recomendación es agendar la fecha de entrega de una mezcla o producción teniendo en cuenta algunos días para “cajonear” el audio: por ejemplo, si podés mezclar un lunes, avisar que vas a enviar la bajada el jueves, así podés tomarte martes para descansar y miércoles para retocar con la cabeza despejada.


Estos cinco tips son apenas un compilado breve de recomendaciones, pero cada técnicx y productorx elabora su método de trabajo con el paso del tiempo: ¿cuáles son tus formas de checkar mezclas? ¿Cómo las desarrollaste o aprendiste? ¡Contanos tu experiencia en los comentarios!



(1) Davis, Gary, Ralph Jones. “Yamaha Sound Reinforcement Handbook”. Hal Leonard Publisher. Página 71.

Paulina Chiarantano es productora artística y técnica de mezcla freelance. Socia fundadora de RMS (Red MultiSonora). Estudió producción musical en la EMBA y trabajó como técnica de grabación en los estudios La Nave de Oseberg y como asistente de mezcla en Estudios Romaphonic.

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1 comments

  1. Un buen tip es escuchar la mezcla a un volumen ridículamente bajo la mayoría del tiempo q pasamos mezclando.
    Esto ayuda a dimensionar mejor la canción como un todo. Facilita a entender el desarrollo y relación de planos de los instrumentos a lo largo de un tema. Especialmente en intrumentos armónicos y melódicos.
    Haciendo una analogía con la imagen, nos permite ver mejor la foto completa. En vez de estar dentro de la foto como ocurre cuando se escucha a alto volumen. Por otro lado escuchar a bajo volumen disminuye la incidencia del recinto.
    Muy buena la nota!!!

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