Necesito una computadora para el estudio ¿Y ahora qué hago?

Después de meses de patear la decisión, de luchar contra el diablillo en el hombro que te dice que te gastes toda la plata en tonterías, de resistirte a siquiera mirar los precios de las cosas... te diste cuenta que necesitabas una nueva PC o que quizá ya era hora de comprar una exclusivamente para tu home studio. Pero ahora te surge un nuevo problema. O mejor dicho, una serie de problemas: ¿Qué compro? ¿Cuánto dinero necesito gastar? ¿PC o Mac? ¿De escritorio o laptop? En esta nota vamos a explorar este tema y con suerte brindarte información para que todo esto sea más sencillo.


    Lo primero a tener en cuenta es si vamos a ir por un equipo Apple o por una vieja y confiable PC. Hay varias cosas a considerar aquí que exceden mis posibilidades escribiendo esta nota pero algunas podrían ser:

Software en el que ya invertimos dinero
Comodidad y familiaridad con el sistema operativo
Entorno de trabajo: ¿Qué usan mis colegas?

Durante años Apple utilizó en sus equipos procesadores Intel. Actualmente se encuentra en un período de transición entre la vieja arquitectura y sus nuevos procesadores diseñados in-house. Si bien estos últimos vienen con muchas promesas de performance e igual cantidad de reviews favorables, sucede que todavía no hay mucho software de audio que funcione de manera nativa en los más nuevos equipos de la manzana. Este no es algo que vaya a suceder por siempre en sus nuevas computadoras ya que con el tiempo la lista de software compatible se va a ir ampliando. Y si estamos considerando comprar una máquina Apple con procesador Intel (las cuales todavía se venden nuevas y usadas) es probable que no tengamos ningún problema en ese área. En caso de decidir que la mejor opción es un equipo nuevo de Apple con los procesadores propios (M1) es importante verificar que todo lo que necesitemos lo podamos correr sin problemas.

    En las líneas Macbook, iMac, Mac mini o Mac Pro de Apple el proceso de selección de componentes ya está hecho por la misma empresa y en general tenemos algunas opciones de upgrade a la hora de comprar. En esta nota voy a hablar más específicamente de elegir partes para armar una PC ya que suele involucrar una complejidad extra. Lo siguiente a determinar será el formato de la misma. Es decir, si una laptop o una computadora de escritorio se ajustan más a nuestras necesidades. 

    En líneas generales yo suelo recomendar comprar una laptop como único equipo cuando sea imperativo movilizarse con el estudio a cuestas para grabar en locación o tener un espacio de trabajo flexible. Si no es el caso y nuestro equipo va a estar estacionado en un mismo lugar durante toda su vida, uno de escritorio va a ser una mejor inversión por dos motivos. El primero es que el costo suele ser menor a igual performance. El segundo es que las posibilidades de actualización a futuro son mucho mayores.

    Ahora que ya elegimos plataforma y configuración básica podemos ir de lleno a elegir el procesador (CPU) que vamos a usar. Sencillamente el CPU es el “cerebro” de nuestro equipo. Es el encargado de realizar todas las operaciones necesarias para el funcionamiento de la computadora y los programas. Entonces ¿Cómo elegimos uno? En líneas muy generales, cuantos más núcleos (cores en inglés) e hilos (threads en inglés) te ofrezca un CPU, mejor. Y lo mismo sucede con la velocidad del reloj que suele medirse en megahertz o gigahertz y que suele venir expresado cerca de las especificaciones del procesador (Ej: Intel Core i7-10700 de 8 núcleos y 4.8GHz - esto último es de lo que estamos hablando). Cuanto mayor el número de gigahertz, mejor performance nos va a entregar este componente. La discusión no se termina acá ya que siempre hay pequeñas cosas a considerar. Sin embargo, si generalizamos y tenemos en cuenta a las últimas generaciones tanto de Intel (serie 10) como de AMD (Ryzen 4000 y 5000), más núcleos y más megahertz es mejor. La elección del procesador también afectará a la necesidad de comprar un GPU (el procesador gráfico o placa de video) o no. Este componente permite traducir la información de nuestra computadora de un formato que las pantallas puedan reproducir. La gran mayoría de procesadores Intel vienen con la GPU integrada mientras que los ADM no suelen traerla. En líneas generales y para el propósito de trabajar con audio, no vamos a necesitar gran potencia de procesamiento de gráficos en nuestro equipo salvo que también tengamos intenciones de hacer algo de edición de video o por qué no, jugar a algunos juegos.

    Al elegir un procesador ya tenemos el espectro acotado en cuanto a la elección de motherboard, siendo estos solo compatibles con una o la otra plataforma. Y como todo en esta industria, hay muchísima oferta de productos y es sencillo confundirse. Los motherboards se suelen identificar por los “chipsets” que utilizan y las funciones que soportan. Lo más importante y sin entrar en detalles es asegurarnos de que tiene la cantidad de conectores de expansión que necesitamos. En ellos vamos a conectar la memoria RAM, las diferentes unidades de almacenamiento, placas de video, etc. Como regla general debemos fijarnos que nuestra motherboard elegida tiene 4 slots para RAM, una cantidad similar o superior de conexiones SATA (aquí conectaremos nuestros discos de almacenamiento), y si nos queremos dar un lujo alguna conexión de tipo m.2 (también para conectar discos de almacenamiento pero mucho más rápido que SATA). Al final de la nota voy a dejar un par de recursos que nos van a permitir elegir componentes y nos sugerirá todos los que nos faltan asegurándose de que todo es compatible.

    La RAM es un tipo de memoria a la cual el procesador puede acceder muy rápidamente para ejecutar sus tareas en todo momento. Es por diseño volátil, es decir que se borra todo su contenido cuando apagamos la computadora. Al ser extremadamente rápida, se usa para almacenar temporalmente todo lo que estemos usando en el momento y que esto se ejecute de manera casi inmediata (por ejemplo el sistema operativo y los programas que vayamos abriendo mientras la PC esté funcionando). Es uno de los componentes que mayor flexibilidad nos va a permitir a la hora de elegirlo ya que si tenemos un motherboard con 4 slots para enchufar nuestra RAM podemos inicialmente ocupar dos y luego agregarle más al expandirse nuestra necesidad. Este tipo de memoria siempre es recomendable comprarla de a pares que sean de la misma capacidad y luego expandirla con otro par muy similar al que ya tiene instalado. Como mínimo recomiendo comenzar con 16GB para una computadora de producción de audio, aunque esto dependerá de la complejidad de los proyectos con los que solemos trabajar. Cuantos más plugins, librerías y pistas tengamos abiertas de manera simultánea, mucho más espacio en memoria RAM vamos a necesitar.

    Y si la RAM es memoria temporal o volátil ¿Dónde se guarda toda la información para que no se pierda? En las unidades de almacenamiento, también conocidas como discos rígidos o discos duros. Existen de distintos tipos pero principalmente los podemos separar en dos categorías: discos mecánicos que funcionan almacenando la información de manera magnética y discos de estado sólido que almacenan información de manera electrónica. Los primeros tienen como ventaja que al ser tecnología que se viene desarrollando desde hace décadas su costo por gigabyte suele ser muy bajo, permitiéndonos acceder a gran cantidad de almacenamiento accesible. El problema es que al funcionar girando discos magnéticos para poder grabar y leer en toda su superficie, su velocidad se ve limitada por cuestiones físicas y terminan siendo muy lentos para muchas tareas. Los discos de estado sólido en cambio no requieren partes en movimiento para funcionar y eso hace que sean muchísimo más rápidos. La contracara de este tipo de discos es que son más costosos por cantidad de almacenamiento. Entonces para maximizar nuestra velocidad y no inflar demasiado nuestros costos podemos comprar un disco de estado sólido de unos 250GB aproximadamente donde vamos a almacenar todos los programas, plugins y algunos proyectos en los que estemos trabajando en el momento, y si necesitáramos una gran cantidad de almacenamiento para tener “de archivo” nos conseguimos un disco rígido de 1TB o más ¡Ya está!

    Todo esto es el grupo de los componentes más importantes (y en algunos casos los más costosos) de nuestra computadora. Nos restará elegir un gabinete, una fuente de alimentación, una GPU (si es que nuestro CPU no la trae integrada) y los periféricos. Aquí las opciones son enormes y en muchos casos es una cuestión de estética, pero de todas maneras les voy a dejar algunas recomendaciones generales y puntos en los que fijarse.

    Gabinete: principalmente que sea capaz de albergar el tamaño de motherboard que compramos (ATX, mATX o mini-ITX son los formatos más populares) y que tenga buena cantidad de ventiladores y que estos tengan buenas rejillas por donde poder hacer circular el aire. Todos los componentes de tu PC generan calor y necesitan ser adecuadamente enfriados.

    Fuente de alimentación: en líneas muy generales, algo entre los 500w y 700w va a estar bien. Está bueno fijarse en que tenga alguna certificación del tipo 80 plus cuyo objetivo es asegurar la eficiencia de la misma. Si bien hay muchas marcas y tipos diferentes de fuentes de alimentación, una certificación 80 plus es un mínimo indicador de calidad y eficiencia.

    GPU: solo necesario en caso de que nuestro CPU no lo traiga integrado o que queramos hacer alguna tarea con nuestro equipo que requiera de más potencia de la que este nos pueda entregar (edición de video, render 3D, juegos, etc).

    Periféricos: monitor, mouse, teclado, etc. Aquí no hay una fórmula clara. En lo que más gastaría tiempo y dinero en elegir es el monitor ya que es la ventana a través de la que observaremos nuestros proyectos y si invertimos bien en esto, es un componente que podremos usar durante muchísimos años sin necesidad de hacer un cambio.

    Con un poco de suerte este artículo les ayude a entender mejor cómo navegar el complejo mundo de las computadoras. Como último consejo y ante la incertidumbre y la duda, no temas en consultar con un técnico y contratar sus servicios de asesoría. Si encuentran una persona que comprenda las necesidades de un usuario del palo del audio, el dinero que puedan gastar en ese servicio se lo ahorran en angustia y horas largas de mirar componentes en MercadoLibre. Contanos tus experiencias y dejá tus consultas en la caja de comentarios. ¿Alguna vez armaste tu propia computadora? ¿Te gustaría saber de algún tema con mayor profundidad?

    ¿Por qué auriculares y no un par de monitores? Los monitores son capaces de devolvernos una imagen honesta de la música que estamos trabajando: nada los supera en cuanto a fidelidad del stereo y apreciación de todo el rango de frecuencias. Sin embargo, un sistema de monitoreo que interactúe con el recinto (es decir, que genere reflexiones en nuestra habitación) será un problema si carecemos de tratamiento acústico. Los monitores también significan una gran inversión de dinero y es posible que semejante gasto no sea una opción para alguien principiante.
    No es necesario que compres los auriculares más caros del mercado, tomá este ítem como un paso previo a mejorar tu monitoreo más adelante. Considerá comprar aquellos considerados “populares” para que sea posible revenderlos o quizá algunos que puedas reutilizar en otras funciones. Por ejemplo, los auriculares cerrados podrán ser utilizados más adelante para monitoreo de músicxs si planeas mejorar tu home studio para que permita grabaciones profesionales de voces u otros instrumentos pequeños.

Recursos:
En esta página podés ir eligiendo componentes, ver su precio y en cada paso te sugiere componentes compatibles para lo que ya fuiste seleccionando. Precios de Argentina.

Esta página es similar a la anterior pero con precios de referencia de EEUU.

  



Matías Buselli es músico y técnico en computación. Estudió la carrera de músico profesional en la EMBA y se pasa los días armando computadoras y explorando sonidos de todo tipo.


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